PERSONALÍSIMA CACEROLADA

Qué suena ahora, cuando nos dejan abrir la puerta de esta prisión preventiva y podemos pasar de ser ciudadanos autistas y quietos, como D. Tancredos…”yendo como encantados en esta carreta, no por nuestras culpas y pecados, sino por la mala intención de aquellos a quien la virtud enfada y la valentía enoja” que diría el Ingenioso Hidalgo. Ahora ya, como ciudadanos libres y cubiertos bajo nuestro paraguas constitucional, el que nos protege de la lluvia de las prohibiciones, dejándonos decir y hacer lo que pudiera salirnos desde nuestro hartazgo y rabia.

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