Al Sr. Alcalde de Jaca

UN SERVIDOR EJERCIENDO SIEMPRE DE «MASA CRÍTICA»
Sr. alcalde: Ya sabe que los humanos compartimos una elevada similitud con la carga genética de la mosca del vinagre, así como que entre nosotros las diferencias son mínimas, pero más que suficientes para hacernos ya receptivos, por ej., a la tuberculosis étnica identitaria o bien sujetos activos frente al respeto debido a vecinos o ciudadanos. También, porqué no, a soñar con parecernos a la madre Teresa, tan grande como pequeña.
Y es precisamente en las pequeñas diferencias en la forma de hacer las cosas, de saber respetar y resolver las necesidades sociales, por lo que exalcaldes como el de Bilbao, q.e.p.d, o Anguita, en aquella Córdoba de derechas, supieron sacar una y otra vez mayorías absolutas. No lo debería de olvidar nunca.
De todo ello va la cosa. Verá, el viernes 26 de agosto, tanto a los vecinos del Campaz, como a las hnas. del convento de las Benitas y viviendas del entorno, nos regaló Vd. un denigrante espectáculo musical que desde el callejón del Ángel, frente a La Campanilla, nos castigó en una agresión acústica sin precedentes, con la pseudocultureta contratada sin duda para intentar iluminar el oscuro y monegrino paisaje mental de algunos jóvenes de la ciudad..
Espectáculo que constituyó una auténtica ofensa a la convivencia, por parte de sus autores y de Vd.mismo, parte contratante. Hasta es posible que de todo lo que le voy a contar no sepa nada, y todo aquello fuese fruto de la destilación mental, del buen rollito de su enrollada edil de cultura. Malo si no lo sabía y, aún peor, si sabiendo lo que iba a cocinarse, no quiso ni supo impedirlo.
¿Recuerda aquellas denigrantes charlotadas del bombero torero?. Pues parecido fue lo vivido, pero en plan musical. Sí, porque un grupo de mozalbetes, subidos a un escenario y en un concurso de rap de a 120 decibelios ( ya sabe, a más sonido más alcohol se consume, y ellos, además, vendían calimochos solidarios para Afghanistán),fueron capaces de torearnos a todos los vecinos desde las ocho de la tarde, teniendo como muleta tanto el lenguaje más soez como un volumen de sonido que ningún otro sensible y civilizado Ayto. hubiera permitido.
Pero hombre, Sr. primer edil ¿quién le ha metido en su respetable cabeza que pseudoespectáculos así, tan ruidosos como profanadores de la ética y estética más fundamental, tienen que organizarse en una placita tan pequeña, a esa hora y con tal densidad de vecinos en su inmediatez, incluida una residencia de ancianos? ¿Acaso desconoce que la basura, que no es de derechas ni de izquierdas, siempre se ha procurado verter fuera del casco urbano, como elemental principio de higiene psico-social?
Le decía que el “evento cultureta” comenzó con un grupo de rap, de esos de creatividad de puerta de water, y que entre su genialidades destilaron de continuo zafiedades como…”maldito el tío que llega al matrimonio sin haberse comido un coño”…o aquello otro tan snob de “te follo, me follas, tá, tá, tá”. Pónganles Vd. mismos ritmo de rap para salazonar la empanada y muchísimos decibelios como adobo.
Minoritario espectáculo rodeado de quince a veinte zombis andantes, calimocho en mano, y que cuál indios sioux daban vueltas y vueltas alrededor del escenario, supongo que como celebrando el que tenían sitiado alrededor al sufrido, pacífico y silencioso hombre blanco. Sí, porque los vecinos ante el bochornoso y agresivo asedio, no nos cupo más remedio que cerrar puertas y ventanas en pleno agosto hasta la una u media de la madrugada en que acabó el olor de la basura de los unos y los otros.
Sr. Alcalde, muy mal, pero como agredidos vecinos y ciudadanos que pretenden poner cada cosa en su sitio, como exige la armonía más elemental de la naturaleza, hasta nos atrevemos a aconsejarle el que otros años, espectáculos así, debería de llevarlos por ejemplo al extremo del Paseo de la Cantera en donde hay menos densidad de ancianos y vecinos. Hay como una extensión mucho más acorde, junto al Pipi- Can, para todo el necesario vertido de excrementos canidos y humanoides . Piense en los demás, hombre, en la mayoría silenciosa en que jamás piensan Vdes., los que luego se sorprenden ante nuestra justa desafección.
Atentamente
Un vecino del Campaz
 
Luis Manuel Aranda
Médico- Otorrino
 

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